Archivo de la categoría: 2016

Tono

Tono es un perro mimoso con cuerpo de gigante. Mi amiga Elena lo rescató de una perrera y asegura que es un cruce de mastín,  por esta razón es algo más pequeño. Tono es un niño grande que no desea crecer, le gusta que le toquen la barriga mientras observa paciente con su mirada  perruna. El champion de los canes, el más bueno, el más grande, el protector de su manada, de su familia.

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La estatua de piedra

Una tarde fría de invierno cuando la luna asomaba más allá de las estrellas, decidí ir en su busca. Sentado frente al ordenador, acostumbrado a la soledad del internauta, apareció tímida en la pantalla. Se acomodó en la red ante la mirada del contable, ama de casa o ministro con su impenitente desnudez y su voz ahogada como en un sueño difuso.
Ahora vivo con una estatua que no dice nada, rindo culto a una diosa de piedra condenada a soportar mi soledad en el insólito escenario de mi habitación.

 
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Quién fuera perro

Es habitual que un perro adulto duerma unas doce horas diarias, aunque no seguidas. El sueño más prolongado es de ocho o nueve horas y tras ese descanso reparador aprovechan pequeños ratos a lo largo del día para sestear. Los mayores aquejados de alguna dolencia física como  la artritis duermen más tiempo. Nuestros queridos amigos también sueñan, roncan y tienen pesadillas … Duermen los canes, descansa el perrero!!!

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En el río aquel …

Curso medio del río Manzanares a su paso por El Pardo. Playa de Madrid, lugar utilizado antiguamente como zona de baño. Actualmente los canes son los principales usuarios, aunque en ocasiones comparten chapuzón y bocata con algún humano acalorado.

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La Patata

La primera vez que entré en una sala de cine tendría cinco años. Con los ojos como platos y un entusiasmo exaltado, clavé mi culo en la silla del cine “La Patata” a la espera de lo que se vaticinaba maravilloso. Mi hermana y una prole de amigos me acompañaban en esta aventura y así cuando la oscuridad se hizo dueña de la sala sellamos nuestros labios, esperando con la emoción contenida al protagonista de la tarde. El gorila estaba allí, con sus manos grandes y peludas.
El cine “La Patata” vivía entonces su mejor momento, su bajo precio y la ubicación en una fría estancia de una iglesia de barrio nos inició en nuestro particular mundo de ficción.
King Kong permanecía en la pantalla embelesándonos con su presencia: Por qué aquel tipo era tan grande y por qué nos deleitaba tanto?
“La Patata” se convirtió en lo mejor de la semana y con los años en uno de los recuerdos más hermosos que guardo de mi infancia.

Podemos observar en la photito, evidentemente no es mía, a King kong en el Empire State. Espero que os guste!!

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Insomnio

Me pregunto cómo es posible que el álamo en otro tiempo rebosante, pudo perder su encanto estival. A veces escucho su lamento, tímido coincidiendo con el inicio del otoño, brutal las noches en que ni siquiera la luna se atreve a salir. El sol ha exprimido la tierra y la tierra árida ha secado el árbol. Desde mi habitación puedo ver sus ramas balanceándose a uno y otro lado y pienso: qué bucólico el viento! – Si yo fuera álamo me enfadaría con el viento.- La luz de la farola ilumina la habitación y aunque es de noche puedo ver mi cuerpo en posición fetal frente a la ventana. El álamo aferrado a la tierra que le vio nacer se pregunta el por qué de tanto sufrimiento. Aguda,  su voz se clava en mi cabeza como una obsesión. Una y otra vez escucho sus palabras: – Yo te condeno a permanecer despierta toda tu vida.- Una mañana agotada por el insomnio decidí no levantarme más, por eso me encuentro aquí de día o de noche, mirando por la ventana. Mi marido ya no duerme a mi lado, se acuesta en la misma habitación pero no duerme conmigo. Oigo su respiración agitada, sus ronquidos que aunque discretos se mezclan con mis pensamientos. Su sueño es el mío, vivo el sueño de otra persona como si fuera mío. Vigilo, siempre le vigilo, para que no despierte, para empaparme de él, para disfrutar con su descanso.

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Tormenta en la pantalla

Mi hermana  y yo dormíamos con la placidez del perezoso momentos antes de que la habitación se iluminara. El estruendo de un trueno nos despertó durante aquella noche de verano. Asustadas, inmóviles, incapaces de articular palabra alguna nos abrazamos, primero en silencio gritando después llevadas por la histeria que causa el miedo: “Vamos a morir todos”. Con la agilidad del que corre los cien metros lisos salimos disparadas hacia el único habitáculo que carecía de ventana. Y allí nos quedamos, recostadas en una minúscula bañera rezando para que cesara la tormenta.

Os dejo una photito de un rayo captada con mi móvil.

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