Archivo de la categoría: 2016

Ay esos perrillos guapos!!

Los “dueños” de esos bestiajos peludos ya sabíamos lo inteligentes que son, que como expone el artículo, “sólo les falta hablar”. En ocasiones nos preguntamos por qué si nos levantamos diez veces del sofá,  tu cánido te observa pero sólo eleva una ceja y cuando tu pensamiento, aquel que maquina ideas y se queda absorto ante la televisión aún estando apagada,  decide  izar el culo y salir con el que te ama incondicionalmente, se levanta escopetado dando brincos sobre sí mismo y aullando como lo haría su abuelo el lobo. No sólo entienden nuestras palabras, nuestra entonación, también nuestro estado de ánimo, se adelantan a nuestros pensamientos como si su cerebro fuera el de un adivino. Tiembla  Aramís Fuster, Ahoramismoesther, que diría mi querida amiga Elena Morato, están entre nosotros, no saben de cartas, no ven el futuro en los posos del café, pero todo se andará.

http://vozpopuli.com/next/88795-el-cerebro-de-tu-perro-distingue-lo-que-le-dices-y-como-se-lo-dices

 

 

 

 

 

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Autoestima dónde estás?

La autoestima, esa palabrita que define la valoración que tenemos sobre nosotros, a lo largo de la vida fluctúa como un globo. Mucho se ha hablado de ella y pocos son los que consiguen equilibrarla. A veces es un duelo el que la mortifica, otras tu conciencia no está en concordancia con tus sentimientos y acciones. La sociedad nos enseña a valorarnos a través de la mirada ajena pero está de tu mano observarte con el cariño que mereces. Quiérete, mímate, ponte delante del espejo y grítalo: “Me amo”.

Os pongo una escena extraordinaria del film (antes película) Ángel-A que sin duda os hará reflexionar. Gracias Yolanda Morato Cañas por tu maravillosa aportación y amistad incondicional. Te amo!!! Me amo!!! Os amo!!!

Viaje hacia el río Alberche

Queridos lectores,

Cada día, durante este mes de asueto y siempre que me hallo en el pueblo,  bajamos al río mi querida perra y yo misma. Cogemos el coche no como lo haría un súper héroe que no están las lumbares para estos excesos.  En ocasiones es Elka quien conduce, otras ejerce de copiloto para proceder a evaluación. Mientras recorremos los doce kilómetros que nos separan del río la imagino con un casco y un mapita entre sus patas, indicándome con  la impaciencia de un adolescente por donde tirar. Con la suerte por bandera hoy ni conducía ni decía “arrás”, porque a la entrada de un pueblo cualquiera,  una pareja de uniformados  con sombrero, se hallaban parando a todo el personal que circulara sobre cuatro ruedas. Dada la sabiduría que proporciona la edad y la experiencia, una de mis cualidades cognitivas mejor desarrolladas consiste en poner cara de ingenua (de Eugenia ya se encarga la perra).  El zagal y apuesto agente sin perder el norte que para eso los preparan,  ha deducido según una metodología muy precisa,  que si la perra bebe vodka durante el trayecto y gira su cabeza 360 grados no es culpa suya. Sublime le ha parecido igualmente nuestro tributo a Almodóvar con la frase: “qué he hecho yo para merecer esto”. Continuamos viaje agradeciendo previamente a la autoridad su comprensión para con nosotras y  una tarjeta de un conocido exorcista al que visitaremos próximamente. Ya en el río la perra trota veloz moviendo a su paso el aire procedente del sistema central,  entretanto yo localizo palitos para su recreo. A veces intercambiamos  papeles,  no siempre resulta agradable, Elka no se baña y yo termino extenuada.

Sin más dilación os dejo unas photitos del río a la altura de Aldea del Fresno y otra de un señor uniformado que se ha empeñado en salir.

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Amy

De vuelta al hogar, canturreando con Amy en una carretera secundaria y acompañada de un séquito de pajarillos alegres, se me ocurrió sacar el brazo e imitar aquel anuncio de la Bmw que decía: “te gusta conducir?” versión pobre, eso sí, que una carece del glamour y el lujo de los pudientes. Ahora también carezco de reloj, que por la tontería y el buen rato se lo quedó el viento a modo de prenda, el mismo aire que se llevó mi peluquín.

El Museo de los abrazos

De todos los lugares mágicos que he visitado en mis composiciones oníricas, el Museo de los Abrazos es sin duda el  más reconfortante. Desde la puerta de entrada y a lo largo de la calle que nos dirige a la sala, cientos …  miles de humanos ávidos de amor, esperan pacientes su turno. Unos hablan sobre la experiencia de alguna visita anterior, otros comen patatas fritas y los más pequeños, esos que no pasan del metro diez, juegan a abrazarse sin pudor. No existe programa, no hay ningún invitado especial, la idea es que ningún visitante salga sin cariño. Un señor uniformado acostumbrado a estrujar,  nos indica donde dejar las máscaras y a través de un recorrido por las distintas estancias, vamos viendo y experimentando los diferentes tipos de abrazos:

  • El tierno achuchón de un niño
  • El apasionado de un amor sincero
  • El que produce consuelo
  • El tímido …

Según las explicaciones del guía,  que de abrazos sabe mucho, fueron inventados por habitantes de otros planetas,  y  que todas las razas de la humanidad a lo largo de la historia,  personas con cráneos alargados, de narices anchas, de labios finos,  con pecas, orejas, de tez clara o morena no han podido resistirse a la fuerza de un abrazo.

El mismo cartel cuelga de cada una de las salas:  “los abrazos fueron hechos para darlos” y así es como el visitante va abriendo su corazón,  a poquitos. El silencio que acompaña el abrazo nos enamora, consuela, nos arrulla el alma y sana el espíritu más doliente.

“Si supiera que ésta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría abrazos, un beso y te llamaría de nuevo para darte más”

El Abrazo de Juan Genovés

El Abrazo de Juan Genovés, uno de los símbolos pictóricos de la transición.

El abrazo de Juan Genovés - escultura

El abrazo de Juan Genovés (escultura)

Nubes comarcales

La nubefilia es una “no enfermedad” crónica  que afecta principalmente a la cabeza independientemente  de su tamaño, ya sea chaveta astronómica o de reducidas dimensiones.  Caracterizada por una fuerte atracción hacia las nubes, aún son desconocidas las causan que la provocan. El 99% de los traumatólogos recomiendan mirar al suelo y buscar hormigas, aducen que es más sencillo operar un cuello echao pa lante que uno doblado en extremo hacia la nuca.  Avisados quedáis.

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