Últimos días de agosto

De natural optimista aunque en ocasiones la realidad se imponga, quiero ser la que os recuerde 🙂 que hoy es 23 de agosto y hasta las vacaciones más espléndidas tienen su final. Para mitigar la angustia que la vuelta al trabajo pueda producirnos y a pesar de que muchos necesitéis emplearos,  desafortunadamente y dado el panorama laboral, en lo que sea, hoy hablaremos de esos personajillos que tras su período vacacional se enfrentarán de nuevo a la rutina diaria.

Somos muchos los que ya vislumbramos el primero de septiembre, ahí está, inmóvil, a la espera de ser el protagonista del calendario. Pasas agosto y no se cae, permanece aferrado a su lámina otoñal que con tan sólo mirarla a una le tiemblan las canillas.

Por fortuna los síntomas ansiosos se pueden mitigar:

  1. Piensas en todo lo que no has hecho en vacaciones por pereza y te sientes mal, muy mal. Para paliar esta sensación nada como ponerse la pila y hacer todo aquello que te ha quedado pendiente.
  2.  Septiembre no es un monstruo, sí lo es el señor grande y peludo que aparece en tus sueños pero ese abusón no es real.
  3. Es hora de hacer planes. El noveno mes puede ser el comienzo del nuevo año, de renovar propósitos, no pensaba sólo en hacer dieta o en apuntarnos a un gimnasio, es hora de comenzar o continuar con nuestro crecimiento personal, a conocernos,  a querernos, a perdonar al niño herido que llevamos dentro y ponerle a trabajar. Nadie dijo que fuera fácil, pero qué tal si lo intentamos? Os recomiendo para este propósito un libro a su vez recomendado por mi gran amiga y seguidora de este blog, Yolanda Morato: “Por qué no logro ser asertivo? de Olga Castanyer y Estela Ortega.
  4.  El 1 de septiembre pasa rápido y es un día positivo, lloraremos al levantarnos, cuando el agua de la ducha resbale sobre nuestro acalorado cuerpo, al engullir las galletas con nesquik, al conducir el coche o montar en el metro. A veces las emociones son difíciles de gestionar pero siempre hay algo positivo en cada uno de nuestros actos, sollozar tiene un efecto relajante en nuestro cuerpo y ayuda a regular el ritmo cardíaco. Mantiene nuestros ojos hidratados y libera estrés. Qué más se puede pedir?
  5. Desde hoy y hasta al menos las dos primeras semanas de septiembre jugaremos compulsivamente a todos los juegos de azar de ésta y otras latitudes, que las hay, con el objetivo alienante de que el premio gordo caiga sobre nuestras cabezas como un rayo que lo cambia todo. Conseguido este objetivo, desde ahora “El Objetivo” diremos adiós al primero de septiembre. Adiós pampa mía, adiós!!                          septiembre_008
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